La historia de Faye

Me di cuenta de que padecía de Síndrome Asherman como una mayoría de mujeres, poco apoco y gradualmente. Durante mucho tiempo sospeché que algo andaba mal pero cada uno delos doctores que visité me decía que yo estaba bien o que ellos no sabían cuál era el problema.Entonces comencé a investigar por mi propia cuenta. La primera vez que me encontré con la palabraAsherman y que comencé a leer sobre ella, tuve que cerrar la pantalla de mi computadora porqueme invadió el miedo y el pánico. Menos mal que encontré las fuerzas para volver a mirar (aunquefuera semanas después); me alegro de haber encontrado al grupo de señoras en Yahoo quienes mealentaron a ser proactiva. Aprendí, por mí misma, sobre mi condición y puse presión para que losdoctores me realizaran las pruebas correctas; si no lo hubiera hecho así, pienso que mi historia seríamuy diferente.

Así es cómo todo empezó. En 2008 di a luz a un hermoso bebé de 9 libras, fue un parto naturalperfecto y no me podía haberme sentido más feliz. Sin embargo, pronto empecé a enfermarme, elsangrado estaba fuera de control, no podía dar de mamar, no podía levantarme de la cama y, un díadespués de un mes del nacimiento de mi bebé, me levanté y tuve un hemorragia que fue como unapinta de sangre toda derramada en el piso. Fui directo al hospital donde se me practicó deemergencia un legrado (ERPC sus siglas en inglés) y dos transfusiones de sangre. Más tarde, medijeron que habían encontrado restos de placenta en mi útero y que había que removerlos. Mi bebéempezó a tomar formula, empecé a recuperarme y finalmente a disfrutar de ser mamá. Sinembargo, seis meses después aún no había tenido mi periodo menstrual, entonces fui a mi médicode medicina general y me dijo que eso era normal y que algunas veces, después de haber dado a luz,toma un año o más para que el periodo vuelva. Me pareció extraño ya que yo no estaba dando demamar; entonces, visité un ginecólogo privado para obtener una segunda opinión y me dierontabletas de progesterona que provocaron un sangrado. Se hicieron pruebas de sangre pero prontotodo regresó a la normalidad; dejé de preocuparme y continué tomado la píldora anticonceptiva porun año hasta que decidí que quería tratar de tener un segundo bebé. No podía creer mi suertecuando me sentí embarazada un mes después de estar tratando. Pensé que mi cuerpo debía haberestado en excelente funcionamiento. Esperé 12 semanas antes de anunciárselo al mundo entero,pero mi primer ultrasonido cayó en la semana número 14. Cuando nos dimos cuenta de que nohabía palpitaciones, mi primer pensamiento fue cuán estúpida me sentiría anunciándoles a quienesles había dicho que estaba embarazada que ya no lo estaba. La verdadera devastación vino después,cuando en vez de recuperarme en pocas semanas como el doctor lo había dicho, los sangradoscontinuaron por meses. Opté por usar medicamentos para remover los restos pero después de 7intentos parecía que todavía había tejido de placenta dentro de mí. Desde marzo hasta julio fui auna cita médica por semana prolongando así dolorosos and muy indignantes procedimientos cadavez que tenía la esperanza de escuchar que ahora sí me encontraba bien, y que podía tratarnuevamente de tener a nuestro muy anhelado segundo bebé; solamente para ser aplastada por lanoticia de que aún no había terminado. El 7 de julio de 2010 tuve un legrado (ERPC sus siglas eninglés) bajo anestesia general y se me advirtió que parecía que había tenido un embarazo molarparcial, que los tejidos de la placenta habían formado una raro caso de cáncer y que un nódulo en mipulmón indicaba que ya se había extendido. Después del legrado pasé dos semanas organizandotener quimioterapia pero al final me dieron la maravillosa noticia de que no era necesario. Elresultado de las pruebas de laboratorio de las células que se habían tomado en el legrado mostróque no había sido un embarazo molar. De nuevo se hicieron pruebas de sangre y todo regresó a lanormalidad y me dijeron que todo estaría bien excepto claro que mi periodo menstrual nunca vino.Esperé de las cuatro a las ochos semanas usuales pero no llegó, fui para obtener una segundaopinión y se me dijo que esperara más; empecé a hacer un seguimiento que se llama "charting" eninglés (tomando mi temperatura cada día para monitorear la ovulación y los periodos) y podía verque estaba teniendo ciclos hormonales normales pero cuando era el momento del sangrado éstenunca llegaba. Empecé a notar que presentaba dolores menstruales en esos días cuando debíahaber tenido el sangrado menstrual. Obtuve una tercera opinión y tomé más progesterona y aún asíel periodo no venía. Nuevamente visité al primer, al segundo y al tercer doctor y les pregunté siposiblemente yo podría estar padeciendo del Síndrome Asherman. Me dijeron que no era posibleque yo lo padeciera porque era un síndrome muy raro pero aún así nadie podía explicar porque notenía mi periodo. Dos de los doctores me dijeron que si yo hubiera tenido Asherman eso habríasignificado infertilidad total. Cuando la cuarta opinión me pidió continuar tomando la píldora por unmes, me encontré de nuevo con la página web que tanto me asustaba, en la que había encontradoinformación sobre el Síndrome Asherman y tomé la determinación de averiguar que sucedía.

Pronto descubrí en Yahoo este maravilloso y solidario grupo de señoras que sufren del SíndromeAsherman. Conforme leía sus correos veía mi propia historia repetirse una y otra vez y de prontome di cuenta de que yo sí sabía lo que andana mal conmigo, aún cuando los doctores con quieneshabía hablado pensarán que no, que todo estaba bien. Solicité que se me realizara una pruebasHG (sonohistogramo) para averiguar si en mi cérvix podría haber alguna cicatrización cerrada. Eldoctor no pudo poner los instrumentos en mi cérvix e insistía en que era extraño ya que mi cérvixparecía estar cerrada y me preguntó repetidas veces si realmente había tenido un parto vaginal(Sí). Pregunté si podía ser Síndrome Asherman y me dijó que absolutamente no era. Esto me inspiróbastante para buscar a un especialista.

Con la ayuda de grupo de señoras en Yahoo, encontré un doctor con años de experiencia en eltratamiento de mujeres con el Síndrome. El médico revisó todo mi historial clínico vía correoelectrónico y habló conmigo por teléfono para confirmar que era extremadamente probable queyo padeciera el Síndrome Asherman. Inmediatamente hice los arreglos para poder obtener eldiagnóstico y el tratamiento apropiados con este doctor. Después de 8 meses de complicacionesdespués de mi aborto no provocado, finalmente había encontrado a alguien que me podía ayudar.Esto significó volar medio mundo con mi pequeño hijo, gastar una gran suma de dinero y estar lejosde mi esposo y de mi hogar por 3 semanas y tener una cirugía bajo anestesia general pero tambiénsignificó una total recuperación de mi esperanza. Desperté de la anestesia para escuchar a midoctor decir que todo el tejido de la cicatriz había sido removido exitosamente. Después, el médicome explicó que tenía 1cm de parche de tejido denso en mi útero y que mi cérvix también estabacompletamente cerrada por una cicatriz. Me dijo que mi caso era fácil de tratar y que confiabamucho en que yo obtendría un buen resultado. Luego, durante 6 semanas, tuve que tomar altasdosis de terapia con hormonas, probablemente la parte más fuerte del tratamiento ya que me sentíacomo si tuviera fuertes problemas emocionales. Durante este tiempo, perdí toda la esperanza quehabía encontrado y vivía con el temor de que el tejido volviera a crecer en ese tiempo y de quefuera a necesitar aún más cirugías y tratamientos, los cuales ahora no podría pagar. Realmentesobreviví esas 6 semanas y la final pude encontrar el coraje para someterme a un incómodo y aúnmás invasivo examen, un HSG (histerosalpingografia), para asegurarse de que ningún tejido hubieracrecido. Lloré de la felicidad cuando se me dijo que todo estaba libre de tejido. El examen se hizoen un centro médico cercano, los resultados se enviaron a un experto y recibí las buenas noticias enenero de 2011, exactamente un año después de haber descubierto que había estado embarazada.

Fue un año largo y duro y aprendí mucho sobre el Síndrome Asherman, sobre los doctores, sobresus grandes talentos y sus limitaciones y también, sobre mí misma. Sé tu propio abogado es unafrase que se usa con frecuencia en los foros de Yahoo, yo aprendí a hacer justamente eso y estorealmente valió la pena para mí. Estoy muy feliz de poder ser testimonio de que me embaracé enel segundo mes después de terminar el tratamiento y de que di a luz a un hermoso bebé el 11 denoviembre de 2011. También estoy extremadamente agradecida con las señoras del grupo en Yahooquienes me ayudaron en los momentos más oscuros y especialmente a Poly, la fundadora del grupo.Estoy convencida de que sin la ayuda del grupo no habría podido recuperar mi fertilidad y no habríapodido experimentar la alegría de la maternidad nuevamente.

Faye Witcher Reino Unido/Costa Rica

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