Tejido cicatricial

Tejido cicatricial en el útero es esencialmente lo mismo que el tejido cicatricial en cualquier otra parte del cuerpo, tal como una cicatriz debida a un profundo corte en un brazo. Actualmente los doctores usan diferentes palabras para referirse al tejido cicatricial dependiendo de que parte del cuerpo estén hablando, tal como "adherencias", "sinequias", "fibrosis" o "cicatriz". Pero todas son esencialmente la misma cosa: un muy duro, impermeable, tejido no elástico que actúa como pegamento permanente.

Cuando el cuerpo está herido, son activadas muchas alarmas químicas. Algunas de ellas desencadenan unos coágulos de sangre inmediatamente; otras alarmas activan cantidad y cantidad de fibroblastos, los cuales comienzan el proceso de curación a largo plazo mediante la creación de una cicatriz. Los fibroblastos actúan como "Spideman" porque emiten delgadas fibras en todas direcciones, haciendo puentes en algunos huecos que puedan encontrar. Cuando estas fibras se pegan a algo, los fibroblastos tiran firmemente de los extremos, intentando traer todo junto dentro de un paquete de tejido pequeño, apretado. Al mismo tiempo, los fibroblastos están haciendo la red más gruesa, más fuerte y reforzada con nuevas fibras. También envían señales químicas que atraen todavía más fibroblastos, además de nuevos vasos sanguíneos que crecen dentro de la cicatriz. Al final, donde allí solía estar un espacio o hueco entre bordes de una herida (o entre dos tejidos), todo lo que es dejado es un tejido tirante, redes densamente comprimidas de fibras muy duras con su propio suministro de sangre. El otro problema con el tejido cicatrizado es que cuando es cortado intenta desesperadamente regenerarse por si mismo. Si estamos hablando sobre el interior del útero, es muy desafortunado.

Lo que sucede con el Síndrome de Asherman es que después de que se ha perdido el endometrio uterino (por ejemplo, si fue completamente raspado durante un DyC), las capas expuestas por debajo de las paredes del útero son literalmente despellejadas y heridas. Cuando el útero intenta curarse a si mismo, no entiende que todo lo que necesita sería regenerar un nuevo endometrio; reacciona exactamente como si fuera un músculo cortado en una pierna o un brazo o en cualquier otro sitio. El resultado es que los fibroblastos tejen una red a través de la cavidad uterina y aprietan todo dentro de una delgada pero extremadamente fuerte capa de cicatrices. En el caso peor, toda la cavidad uterina puede haber desaparecido por completo, dejando tras de sí un útero que ahora se parece a una bola muscular sólida con una cicatriz por la mitad.

International Ashermans Association

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